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Remesas en México 2025–2026: impacto real en el hogar y la economía

Cuando hablamos de remesas nos referimos al dinero que envían a México las y los connacionales que trabajan en el exterior, principalmente en Estados Unidos. En la práctica, estas transferencias son la diferencia entre “llegar o no al fin de mes” para millones de familias. En los últimos años han alcanzado máximos históricos y se han convertido en un soporte clave del consumo local, sobre todo en entidades como Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Estado de México, Oaxaca y Guerrero. Esta guía te explica, en lenguaje simple, qué son, cómo se mueven y cómo aprovecharlas mejor en 2025–2026.

1) ¿Cómo llegan y por qué son tan importantes?

Las remesas viajan por canales formales (bancos, apps, corresponsales) y se cobran en efectivo o se depositan en cuentas. Para la economía, funcionan como una “inyección” directa de liquidez a los hogares: se gastan en alimentos, renta, educación, salud y mejoras a la vivienda. Ese gasto se multiplica en la comunidad: quien recibe compra en la tienda, la tienda paga al proveedor, el proveedor contrata transporte, y así sucesivamente.

Idea clave: Cada dólar que entra a un hogar no se queda “congelado”. Gira varias veces y genera empleo y ventas a su alrededor.

2) ¿En qué se usan y cómo cambia la vida de la familia?

Cuando la remesa es estable, la familia puede planificar mejor: pagar deudas, ahorrar, mejorar su historial y aspirar a crédito formal.

3) 2025–2026: lo que puede cambiar

Para 2025–2026, el escenario base es que las remesas se mantengan elevadas, aunque con ritmos de crecimiento más moderados que en los “años récord”. Tres factores a vigilar: empleo de hispanos en EE. UU., tipo de cambio peso–dólar y costos de envío (comisiones). Si el empleo allá se sostiene y las comisiones bajan por más competencia digital, el flujo neto a los hogares mexicanos se mantiene sólido.

4) Riesgos reales (para no confiarse)

5) Oportunidades (cómo “exprimir” cada peso)

  1. Comparar canales (banco, app, corresponsal) por comisión, TC y tiempo de entrega.
  2. Bancarizarse: cuenta básica sin comisiones + tarjeta para pagos digitales.
  3. Hacer “presupuesto 3 cajones”: 60% gasto básico, 20% ahorro de emergencia, 20% inversión en vivienda o negocio.
  4. Construir historial: domiciliaciones y microcréditos formales para acceder a mejor tasa.
  5. Gasto productivo: usar una parte en habilidades (cursos técnicos, equipo, e-commerce).

6) Remesas y economía local: el “efecto multiplicador”

En municipios con alta recepción, las remesas dinamizan comercio, construcción ligera, transporte y servicios. También impulsan la formalización: si más familias usan cuentas y tarjetas, los negocios adoptan cobros electrónicos, crece el uso de SPEI y se amplía la huella financiera.

7) Preguntas rápidas

¿Conviene recibir en cuenta o en efectivo?

En cuenta. Es más seguro, facilita pagos sin costo, historial y acceso a crédito. El efectivo solo para lo indispensable.

¿Cuál es el mejor día para cobrar?

Cuando el tipo de cambio te favorezca y las comisiones sean menores. Algunas apps bajan costos entre semana.

¿Cómo evitar comisiones “invisible”?

Compara el tipo de cambio real (interbancario) vs. el que te ofrecen. Esa diferencia es parte del costo.

8) Checklist práctico para 2025–2026

En resumen: las remesas seguirán siendo un pilar para millones de hogares. La diferencia entre “solo gastarlas” y “hacerlas crecer” está en bancarizarse, comparar costos, ahorrar con disciplina e invertir una parte en activos que generen ingreso futuro.

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